miércoles, 23 de octubre de 2013

Escribir

Escribir, me afloja, me llena, me relaja, me alegra, me entusiasma, me pone contenta, me anima, me ilusiona, me contenta, me motiva,.... "literata" pues vale

inquietud

Intento trabajar, hacerlo lo mejor que sé y que puedo, con esfuerzo, esto no es baladí. Ojalá nunca trabajas y cobres la mitad de la mitad de la mitad, de lo que consideras que sería justo

mi angel de la guarda

Yo no coso nunca, pero tengo un costurero lleno de colores, rarísimo pero ahí está. Cuando hay días muy bobos de jaleo y estrés las pequeñas señales o ayudas a mi me hacen bien.  Hace dos semanas tuve dos días repletos de suerte. Tenía que coser una neverita monísma rosa fucsia de una amiga, que encima me la dejó llena de tomates, y cómo mínimo me parecía que lavarla y coserla era lo poco que yo podía hacer. La neverita fué un regalo útil de cumpleaños que ella le está dando mucho uso. Pues bien, me dirigí hacia mi super costurero (cestita de mimbre de cuando tenía 12 años, creo que algo muy típico) y no solamente estaba el color rosa fucsia, si no que encima estaba la aguja enhebrada con ese hilo. No acabó ahí mi tarde noche sortuda, no no, tenía que coser un maillot amarillo, color abeja maya total, un mailltot de ciclista, lleno de esos colores "tan discretos" y  ¿qué paso?, pues volví a rebuscar entre mi costurero y ahora  tachannnnnnn, apareció la aguja enhebrada de amarillohuevoabejamaya, lo que yo necesitaba... increíble, por lo menos alguien pensó en mí ese dia.


Para colmo la semana tuvo su colofón de detalles mágicos. Ibamos a hacer un arroz con verduras, y me baje a la frutería de rigor, me faltaban esparragos verdes. Pregunté y no había, vaya¡¡ eran fundamental para el arroz,  "ya señora pues acabaron", me voy a marchar y miro a la izquierda y sobre las peras hay un único manojo de esparragos verdes, ante mi cara de sorpresa, el tendero me mira y me dice "no se, siñora", y miro alrrededor y pienso que alguna señora los ha comprado en mercadona y se los ha olvidado aquí, el caso es que no hay nadie, asi que cojo mi paquete de esparragos y asunto arreglado.  Me voy hacía mi coche y vuelvo a pensar, "alguien me cuida", y el arroz salió riquísimo y los cosidos también.